La tienda de doña Lucía – Misionera

La tienda de doña Lucía: Misionera

 

 

Explicación: Presentamos otro capítulo de “La tienda de doña Lucía”, abordando una vez más la problemática de la violencia en razón de género. En este caso, se pone de manifiesto cómo el cumplimiento estricto de algunos pasajes de la Biblia (escritos en contextos culturales patriarcales y altamente machistas) puede determinar la subjetividad de las personas y perpetuar la violencia de género.

 

 

 

Misionera:     Señora…

Doña Lucía:  ¿Sí…?

Misionera:     ¿Tiene un tiempito? Venimos a compartir con usted la Palabra de Dios.

Doña Lucía:  Ah… Es que…

Misionera:     Señora, ¿se ha hecho estas preguntas alguna vez?: “¿Qué enseña realmente la Biblia? La Biblia… ¿Palabra de Dios o palabra del hombre? ¿Existe un Creador que se interese por nosotros? ¿Qué causó la existencia del universo, de nuestro planeta y de la vida que hay en él? ¿Se amarán algún día todas las personas?…”.

Doña Lucía:  Bueno… es que yo soy católica y… voy a la misa, le pongo velas a mi virgencita de Copacabana…

Misionera:     No se preocupe, señora… Sólo Cristo salva por la fe que tengamos en Él… Como dijo Pablo en Romanos 3, 27… un momentito, por favor… acá está…: “¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la Ley.”

Doña Lucía:  Eh…

Misionera:                 Además, en Primera de Juan 5, 3 la Palabra nos dice…, un ratito…: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.”

Doña Lucía:  ¿Gravosos…?

Misionera:     Sí, señora. Debemos obedecer lo que Jehová dice. Por ejemplo: En Primera de Pedro 3,1 la Palabra nos enseña… Humm, acá está…: “Igualmente ustedes, mujeres, obedezcan a sus maridos. Si alguno de ellos se opone a la Palabra, será ganado por la conducta de sus mujeres mejor que por discursos”.

A ver, señora, repita conmigo…: “Yo siempre he sido obediente a mi marido. Siempre le he servido la comida, le he lavado la ropa y hasta alguna vez lo he recogido borracho de la cantina…” Cuando… me casé he prometido a mi esposo que le serviría hasta que la muerte nos separe…

Doña Lucía: Calma, calma.

Misionera:     …de eso hace ya cuánto…

Doña Lucía: ¿Por qué no se toma un vaso de agua…? Cálmese, tranquila, tranquila, mamita… Mire ¿por qué no se va, …se tranquiliza y vuelve otro ratito cuando tenga más tiempo y así yo pueda yo escucharle…?

Misionera:     Quien cumple la Palabra, Jehová le hará salvo… Le ofrecemos estos textos para su lectura, señora… ¿El costo? Su voluntad… También puede visitarnos… Nos reunimos en estos horarios… ahí está la dirección.

Doña Lucía: Ah…, esta muchacha…

 

Locutor:         La fe que no permite igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres también es violencia.  ¡Así no puede ser!

 

 

 

 

 

Fue una producción de Infante – Promoción Integral de la Mujer y la Infancia.

 

 

Escrito por Miguel Gonzales G.

Arreglo y adaptación: Alejandro Marañón

 

Intérpretes:

Doña Lucía: Pimpi Velasco

Misionera: Claudia Arias

Locutor: David Antonio

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