Las peores formas del trabajo infantil III

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Las peores formas de trabajo infantil III-Trabajo infantil doméstico

 

 

Explicación:

“La situación de muchos niños trabajadores domésticos no sólo constituye una violación grave de los derechos de los niños, pero sigue siendo un obstáculo al logro de muchos objetivos nacionales e internacionales de desarrollo”, dijo Constance Thomas, Directora del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT (IPEC).

Unos 10,5 millones de niños y niñas de todo el mundo, la mayoría de los cuales son menores de edad, trabajan como trabajadores domésticos en los hogares de otras personas, en condiciones peligrosas y en algunos casos análogas a la esclavitud, de acuerdo con un nuevo informe de la OIT.  De estos niños y niñas trabajadores, 6,5 millones tienen entre cinco y 15 años y más del 71% ciento son niñas, expuestas a violencia física, psicológica y sexual, y expuestos también a condiciones de trabajo abusivas. Con frecuencia están aislados y asiladas de sus familias, ocultos y ocultas a la mirada pública y llegando a ser dependientes de sus empleadores. Muchos corren el riesgo de terminar siendo explotados sexualmente con fines comerciales.

Referencias:

http://www.ilo.org/ipec/Informationresources/WCMS_207919/lang–es/index.htm

http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_215187/lang–es/index.htm

 

La escuela es el mayor refugio que pueden encontrar los niños y niñas zafreros. Las peores formas de trabajo infantil no deben quitarles a los niños la alegría, no deben quitarles la vida. Las atrocidades cometidas contra la niñez en cada uno de estos trabajos son casi indescriptibles. Es así que hacemos denuncia de todo ello, de todo el horror que significa, hacemos denuncia de todo el error humano por permitir esto. 

Las peores formas de trabajo infantil son:

  • Trabajo agrícola en la zafra de caña de azúcar.
  • Zafra de la castaña (recolección o zafra y beneficiado de la castaña).
  • Minería (minero, perforista, lavero, dinamitero).
  • Pesca en ríos y lagos.
  • Peón en labores agrícolas en cultivos extensivos.
  • Cría de ganado extensivo.
  • Trabajador forestal.
  • Ceramistas en general: Ladrilleros.
  • Actividades en locales de expendio de bebidas alcohólicas, lugares de prostitución (limpieza, atención de mesas, etc.)
  • Recolección de basura, plásticos y aluminio.
  • Limpieza de hospitales.
  • Servicios de protección y de seguridad.
  • Trabajo doméstico “cama adentro” (niñera, dama de compañía, mujer o mozo de limpieza).
  • Voceador en transporte público.
  • Peón en labores agrícolas en cultivos extensivos.
  • Cría de ganado extensivo.
  • Trabajador forestal.
  • Vendedor de comercio en horario nocturno.
  • Modelo de modas que implique sobre erotización de la imagen.
  • Trabajadora doméstica del hogar “cama afuera” (niñera, dama de compañía, mujer o mozo de limpieza)
  • Asistente de baños en horario nocturno.
  • Picapedrero artesanal.
  • Operador de equipo de amplificación de sonido.
  • Carpintero y otros oficios con manipulación de maquinarias, herramientas de tipo manual o mecánico y equipos especializados que requieran capacitación y experiencia.
  • Trabajo en la construcción:
  • Albañil.
  • Cuidador de autos en horarios nocturnos.

Según el Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social, del Estado Plurinacional de Bolivia,   “La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, entiende por niño a ‘todo ser humano menor de 18 años de edad salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya establecido antes la mayoría de edad’. En tanto que el Código del Niño, Niña Adolescente de Bolivia hace una distinción entre niño y adolescente. Considera como niño a todo ser humano desde su concepción hasta que éste cumpla los 12 años de edad y adolescente desde los 12 hasta los 18 años de edad cumplidos.

En Bolivia se ha determinado como edad mínima permitida para el trabajo los 14 años de edad. Sin embargo, considerando que en el país todavía existen niños trabajando, se suele usar el término “trabajo adolescente” para referirse al que realizan los jóvenes de 14 hasta los 18 años de edad y “trabajo infantil” para designar al que realizan los niños menores de 14 años.

Hacemos un llamado a los padres y a las madres, a las profesoras y profesores. Es necesario que los niños y niñas conozcan de estas actividades, que conozcan sus derechos, es necesario alertar a los niños, es necesario protegerlos. Es de suprema importancia visibilizar la violencia, es necesario abordar el tema: Que los niños vuelvan a clases, que no dejen la escuela.  La educación es lo más importante, y no sólo para ellos, de ahora en adelante, y ya desde hace mucho tiempo, educar es educarse. 

 

 

Narrador: El trabajo doméstico infantil se hace dentro de las casas y es un trabajo realizado, en su mayoría, por niñas. Ellas cocinan, limpian, cargan, planchan, pelan papas, tienden camas, bañan niños, visten ancianos, los llevan, los traen, los vuelven a limpiar, vuelven a cocinar, lavan ropa, cuidan animales, barren, trapean, desempolvan, enceran, se caen, se levantan y se vuelven a empezar.

Algunas niñas tienen que vivir en estas casas, otras no pueden volver con sus familias, y muchas niñas son maltratadas por los dueños… Profesora, llegamos.

La dueña: Imilla, ¡¡¿por qué no has terminado?!! ¡¡¿Hasta qué hora te voy a estar esperando?!!

Profesora: Creo que llegamos en el momento justo.

La dueña: ¡¡¡Andá abrir!!!

Niña: ¿Si? ¿A quién busca?

Profesora: Hola, pequeña. ¿Tú trabajas en esta cas…?

La dueña: ¡¿Qué quiere?! ¡¡Andá adentro!!

Profesora: Buenas días, señora.

La dueña: ¡Buenas!

Profesora: Usted tiene una niña trabajando en su casa.

La dueña: ¿Trabajando? ¿Cómo, pues, vas a decir “trabajando”? Esta niña es mi ahijada. Ella me está ayudando nomás.

Profesora: ¿Le ayuda?  ¿Y a qué se refiere con ayudar nomás?

La dueña: Ayudar, pues. Ayudar. ¡¿Qué cosa quieres?!

Profesora: ¡Quiero que deje de gritar a esa niña!

La dueña: ¿Y vos quién eres, pues, para estarme diciendo eso? ¿Su mamá eres? ¿Qué, pues?

Profesora: No. Pero usted no tien…

La dueña: ¡¿Ves lo que me haces decir?! ¡¿Para qué sales?! ¡¡¿Qué cosa quieres?!!

Profesora: Señora, usted no tiene derech…

La dueña: La voy a matar a ésa. ¿Dónde está?

Profesora: Señora, ¡vamos a llamar a la policía!

La dueña: Ya. Ya. Ya. Está bien, mamita. ¿Qué cosita quiere, señorita?

Profesora: ¡Quiero que deje de maltratar a esa niña!

La dueña: ¿Maltratar? ¿Cuál “maltratar”? ¿Cuál? Si más bien le doy trabajo… Su familia se está muriendo de hambre. ¿Sabías? Esta niñita es, pues, su esperanza. Por lo menos les lleva un plato de comida.

Profesora: ¿Comida?

La dueña: Sí, pues. Les lleva de lo que nosotros le damos.

Profesora: ¿No querrá decir de las sobras que ustedes le dan?

La dueña: A ver, señorita… ¿Por qué me vienes a molestar? Justo a mí. Yo les doy techo y comida. ¿Qué más quieren?

Profesora: Yo creo que la niña quiere que la traten con respeto.

La dueña: Está bien. “Respetos guardan respetos” se dice, ¿no? Y si la niña hace algo mal no la voy a estar felicitando. ¿No ve? Éste sí es, pues, un trabajo decente. Ni que la estuviera encerrando en una cueva. ¡Ve! ¡Ahí está! ¿Por qué no vas a hacer un acto de caridad con los niños de las minas? A esa wawas las están enterrando vivas.

Profesora: ¿Cómo? ¿En las minas?

La dueña: Sí, pues. A ver ponte la mano al pecho. Aquí la estás perjudicando nomás a esta chica.

Profesora: ¿Cómo dice? Entonces, ¿éste no es un trabajo peligroso?

La dueña: ¿Cuál “peligroso”? Si aquí todos la queremos: Mi hijo se la quiere, mi marido también se la quiere, todo el día le andan contando cuentos.

Profesora: ¿Cuentos?

La dueña: Claro, pues, para que… aprenda a leer.

Profesora: Entonces, tampoco va a la escuela.

La dueña: ¡Eso más ya me vas a molestar! ¿Con qué tiempo quieres que vaya a la escuela, pues? Aquí la chica tiene que trabajar. Y, además, ¿quién eres vos, pues, para estar metiéndote? ¿Casada eres? ¿Qué, pues? ¿Tus wawa tienes? ¿Qué cosa tienes vos? Mírala, pues, se había estado queriendo meter en mi casa. ¿Por qué no te vas a ver si está lloviendo en la esquina? O mejor: ¿Por qué no vas a ver si está lloviendo en las minas? Ahí sí, pues, están lloviendo niños muertos. Y, por último, si quieres puedes llamar a la policía. ¡¡¡Qué me importa!!!

Profesora: ¡Dios santo! Esto es terrible. ¡Señor narrador! ¿Está ahí?

Narrador: Sí, profesora.

Profesora: ¿Escuchó lo que dijo esa señora?

Narrador: Lamento decirle que eso es una triste realidad. En los departamentos de Potosí y Oruro, la minería arrastra a miles de niños para trabajar en la mina. ¿Están listos? Vamos.

Voz: Según la Organización Internacional de Trabajo, existen más de 10 millones de niñas y niños en todo el mundo que se dedican al trabajo infantil doméstico, siendo en su gran mayoría niñas.

Éste es un trabajo donde están expuestas a ser golpeadas, a recibir gritos, insultos, burlas, a ser maltratadas y a ser abusadas sexualmente. Con frecuencia están encerradas y alejadas de sus familias, además de ser ocultas a la mirada de los demás. Muchas corren el riesgo de terminar siendo explotados sexualmente con fines comerciales. Y, por si fuera poco, se les prohíbe ir a la escuela, se les prohíbe jugar, esparcirse o dar su opinión, incluso no se les permiten asistir a centros de salud, porque si lo hicieran las personas llegarían a ver el maltrato que existe por parte del patrón o la dueña de casa.

En Bolivia existen alrededor de 33 mil niñas y niños que trabajan en esta actividad, donde nuevamente la mayoría son niñas, niñas que son puestas a trabajar por exigencia y necesidad de los mismos padres.

Cada 12 de junio se recuerda el día en contra del trabajo infantil y cada año se pide a las autoridades de los países hacer énfasis en la protección de las niñas y niños trabajadores, y cada año las autoridades tienen la oportunidad y el deber de hacerlo.

 

 

 

Fue una producción de Infante-Promoción Integral de la Mujer y la Infancia con el apoyo de Terre des Hommes Holanda

 

Escrito por Alejandro Marañón G.

Intérpretes:

Profesora: Valeria Urquieta Q.

Narrador: Alejandro Marañón G.

Niña: Luz Clarita Romero

La dueña: Alinka Calizaya

Voz: Daniela A. Elías

Las peores formas del trabajo infantil IV

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Las peores formas del trabajo infantil II

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