El alcohol y la muerte

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El alcohol y la muerte

 

 

Explicación:

Una de las principales causas de la violencia, en todos sus sentidos, es el excesivo consumo de alcohol. Es por eso que queremos apostar nuevamente por uno mismo, por ti.  Lo sabemos: El alcohol lleva consigo una carga adictiva tan devastadora que muchas personas deciden suicidarse para escapar de ella, mientras que otras simplemente siguen viviendo una espantosa pesadilla. Otras personas aceptan su adicción y deciden entrar en recuperación. Es interesante esta palabra, “recuperación”, como recuperarse a sí mismo. Tomar la decisión de dejar de beber siempre brindará una vida nueva, un abrazo eterno, una reconciliación con la vida misma para vivirla, finalmente, en armonía, con valor y paz.  

Artistas, empresarios, obreros, jóvenes, ancianos, mendigos, intelectuales, padres, deportistas, hermanos, genios, hombres, grandes, pequeños han descendido por el alcohol hasta las profundidades del infierno y han visto a la muerte a la cara, cual habrá sido el horror que muchos no han vuelto pero otros pudieron llegar hasta aquí. Por esta razón brindo todos mis respetos, saludos y abrazos a aquellas tan valientes personas que decidieron dejar de beber y se encuentran en recuperación día a día y desde la consigna “sólo por hoy”

Una investigación realizada por el Instituto de Drogodependecias – España, sostiene que: 

“En las situaciones de violencia doméstica, el consumo de alcohol por el marido o la pareja de hecho, es un factor predictivo de violencia grave sólo en las relaciones con alto nivel conflictivo. Todos estos hallazgos son consistentes con la hipótesis de que la intoxicación sirve principalmente para agravar las situaciones conflictivas. La gente a menudo se embriaga antes de llegar a casa y los episodios se suceden de forma independiente a la clase social a la que pertenezcan. La violencia es más frecuente en los que ya eran consumidores antes de convivir en pareja o en los que empiezan a consumir nada más empezar su vida de pareja. En este caso el alcohol actúa tanto como facilitador como instigador de la conducta agresiva” (Quigley y Leonard, 2005)

Para su lectura:

http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=83918877005

 

 

Hombre: Cuando me destruyo a veces río, a veces no me importa, a veces me siento mal, a veces no me doy cuenta.

Muerte: Veneno.

Hombre: Cuando me destruyo siento que podré arreglarlo todo después, que no me dolerá, que tengo la fuerza necesaria, que lo necesito.

Muerte: Cobarde.

Hombre: Cuando me destruyo y mientras me destruyo siento que soy inmortal.

Muerte: (Risa)

Hombre: Cuando camino y veo las espaldas de los hombres caminando hacia la muerte, me miento, me voy con ellos y tiemblo y bebo y saludo a la muerte, una vez más. Cuidado, la muerte es la cosa. Cuando pongo mi cabeza para que la degüellen, cierro y abro mis ojos, hasta que despierto y si despierto es porque la cosa me ha perdonado, ya, muchas veces. Tengo una deuda hace milenios y un día la cosa me hade llevar porque no podré pagarle si no es con mi vida.

Muerte: Tu vida.

Hombre: No soy feliz, no soy tan fuerte, no soy capaz, no puedo. Y grito, río, bebo, me enojo, rompo, golpeo, mato, me mato, canto y lloro, pero dicen que no es de hombres llorar y lloro solo. ¿Estoy buscando algo? Espero que sí. He cavado demasiado la tierra y no la encuentro.  Estoy en medio de mi tumba. Y tú, ¿dónde estás?

Muerte: Ella, no está aquí.

Hombre: Cuando me destruyo no importa ella, ni su dolor, ni sus lágrimas, ni mis manos sobre su manos, ni su amor, ni cuanto prometí, ni cuanto debo, ni cuanto bebo, ni cuanto he perdido. Simplemente quiero que todo acabe y nunca acaba. “Todo está bien”. Cuando pido perdón a veces no me creo y tengo miedo y vuelvo a tomar mis nueve vidas y las hago pedazos y cuando lo hago la cosa se para ahí y se queda mirándome, doce pasos a mi izquierda; siento que está mirándome, apenas puedo moverme, no puedo mirar, me aterra, pero está ahí, mirándome.  Cuando me llame no podré decir que no.

Muerte: Alejandro.

Hombre: Es demasiado lo que debo y me levantaré y caminaré no menos estúpido, no menos asustado, no menos solo, no menos pobre. Pero todavía no quiero decir adiós. No. Si tuve la oportunidad de decirle algo a la cosa, antes que me lleve, imagino haberle dicho: “Por favor, todavía no, por ella, no por mí, quiero seguir por ella” Y si la cosa tuvo la oportunidad de decirme algo antes de llevarme seguramente me dijo: “Por ti, no por ella”.

Cuando me mire me voy a estremecer. Sí. Cuando me hablé casi no podré pensar, pero cuando me toque respiraré fuertemente y cuando la bese todo estará bien.

Sé que estabas ahí, doce pasos a mi izquierda, mirándome, gracias por un día más.

 

 

 

Fue una producción de Infante-Promoción Integral de la Mujer y la Infancia con el apoyo de Hivos.

 

 

Escrito por Alejandro Marañón G.

 

Intérpretes:

Hombre: Alejandro Marañón G.

Muerte: Daniela A. Elías

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