Me pega porque me quiere

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Me pega porque me quiere

 

Explicación:

Este comentario es algo verdaderamente “terrible”. Ante todo el clip está basado en la realidad, de forma total, donde no solamente le ha tocado a una persona pasar por esto, sino a varias: Tratar de defender a aquella mujer que está siendo agredida, en plena vía pública, y que sea ella misma la que defienda a su agresor. Como lo decimos en el clip, uno se pone a pensar qué se puede hacer al respecto. Más de una vez nos hemos quedado con la boca abierta y sin palabras ante este hecho. Creemos, fría pero positivamente, que este fenómeno sigue obedeciendo a un profundo miedo de admitir que en mi vida existe la violencia, y admitir ello es lo más importante. Escudar el miedo y la violencia merece una profunda reflexión personal. A veces sucede como aquella persona que no puede dejar de beber o fumar: Se trata de admitir el problema, una vez que lo hacemos podemos dar el siguiente paso, denunciar, responder, reaccionar, decir basta.  

Lo que pretendemos en este momento es dar un mensaje, invitar a la reflexión, por este motivo se ha decidido abundar en las palabra para tratar de dar en el blanco. Esperamos haberlo logrado.

 

Señora: ¡No! ¡Oye, joven, dejame!

Joven: Pero, señora, le está pegando…

Señora: ¿Y a vos quién te ha dicho que te metas? Si me pega es porque me quiere.

Joven: ¿Qué…? Pero está a punto de…

Señora: Es mi marido. Por algo yo me he casado con él. ¿No? ¿Estás bien, papito? Te han hecho doler, parece…

Joven: En estos momentos uno, simplemente, no sabe qué decir. Y aunque parezca mentira, éste es un comentario muy fuertemente arraigado en nuestro país, Bolivia, y con seguridad en muchos países, pero dicho de otra forma. “Me pega porque me quiere”. No. Uno no puede quedarse callado. Uno no puede ignorar la violencia. Aunque parezca una batalla perdida, uno debe hacer lo correcto: Buscar desde las estructuras, analizar profundamente los hechos si se trata de luchar contra los antepasados de nuestra…

Otra señora: A ver, joven… ¡Hazte a un lado!

Señora, escúchame: No te pega porque te quiere. Te pega porque quiere verte muerta y quiere irse con la otra. Por eso te pega. Te pega porque es un ignorante, porque se siente menos hombre contigo. Te pega porque seguramente está borracho. ¿Eso es cariño? A ver, dime: ¿Eso es cariño? ¿Dónde está, pues, el cariño? ¿Dónde está el amor? ¿Dónde están, pues, tus dientes? ¿Por lo menos te lo compraría pomadita después de que te rompe la cara? Pero qué te lo va estar comprando; seguro después se lo tienes que cocinar y, luego, también le debe pegar a tus hijos. ¿No ve? Te pega porque está aburrido de su vida, porque éste se siente un fracasado y lo único que puede hacer bien es dar puñetes. ¡Te pega porque es un cobarde! ¡Ya! ¡Listo! Por eso te pega.

¡Pucha! No sabía que te gustaban los liwiliwis, señora. Esos gustos habías tenido… ¡Bien, pues, señora! ¡Bien! ¡Lindo marido te habías conseguido! A mí por lo menos me gustas más distintos: Más limpios, más trabajadores, más educados, más cariñosos. Pero, de verdad, pues, señora, de verdad… A mí por lo menos me gustan más hombres, porque esa cosa que te has agarrado es cualquier cosa. Seguro cuando llegues a tu casa también te va a pegar porque estas escuchando esto ¿No ve? Ya, pues, déjate pegar no más, pues, señora. No sabes el hombre que podrías tener a tu lado o, por último, -si quisieras- puedes andar sola, pero no con esa sonsera que vive colgado de la botella. ¿Así te gusta vivir? ¿Ja? ¿Enferma, adolorida, preocupada, sucia, sin comer…? Porque seguro éste se lo gasta hasta tu plata, sin vestirte bonito; porque seguro éste se lo gasta hasta tu plata, sin que tu hijo estudie; porque seguro éste se lo gasta hasta su Bono Juancito Pinto. Ya, pues. Si te gusta tanto, seguí no más, pues, señora. Oye, caballero, ¡dale no más si quieres!

Señora: ¿Qué? No. No. No. No. ¡Tampoco así es la cosa! ¡Ya, carajo! ¡Qué cosa me estás levantando la mano! ¡Llamen a la policía! Este sapo se ha atrevido a tocarme… Ahora, pues, me las vas a pagar. Así que te habías sabido gastar mi plata y, encima, con la otra… ¿Quién es, pues, la otra? ¿Ja? Ahora me vas devolver todo lo que te he dado y no me vas a volver a entrar a mi casa y si me vienes con macanas con los del barrio te vamos a cargar. ¡Desgraciado! ¡Ya! ¡Agárrenlo! ¡Míralo, pues: Éste me había querido pegar! Más bien me he dado cuenta.

 

 

 

 

Fue una producción de Infante-Promoción Integral de la Mujer y la Infancia con el apoyo de Hivos.

 

Escrito por Alejandro Marañón G.

 

 

Intérpretes:

Señora: Eva Frías A.

Otra señora: Claudia E. Hurtado

Marido: Jesús Jiménez

Joven: Alejandro Marañón G.

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